Esto es lo último que me faltaba por ver, y yo me he enterado tarde

…Jorge Costa nunca pensó que romper el bidé de la habitación 205 del hotel Alcalá sería… «¡Igual que un orgasmo!».
Este argentino de 26 años, enfermero en paro, se encontraba tan agobiado que acudió a la llamada de la cadena hotelera NH que buscaba a personas estresadas para hacer un
Deroombing, echar abajo su establecimiento de la calle Alcalá, 66 como parte de un terapia para liberar tensiones.
Jorge junto con otros 29 angustiados, no dudó en calzarse botas, mono, casco y, maza en ristre liarse a golpes para liberar tensiones. Y ha juzgar por sus caras parece que lo consiguieron. «Cada vez estoy más relajado», decía ayer Jorge tras arramblar con el baño de la habitación 205.

A Ander Tomás, un estudiante cuyo máster le tiene «quemado», lo que más le desestresó fue «romper el espejo del baño, si me dejan voy a por otro», decía ayer entre sudores.
Entre los agobiados había de todo. Félix, taxista «con alma de roquero» de 45 años, tenía el sueño de ser «como los Rolling Stones que destrozan las habitaciones de los hoteles cuando están de gira».

Calificó el Deroombing de «privilegio mundial» para soltar la adrenalina que acumula cada vez que va «por la M-30».
La mayoría de estos obreros por un día se cebaron con el cuarto de baño y con la televisión: «Es algo muy simbólico».
Aunque «he roto platos con amigas», Gala San Miguel, de 30 años y publicitaria, asegura que «esto de destruir me gusta más de lo que esperaba».
Tras la liberación de endorfinas, el hotel les invitó a desayunar para recuperar fuerzas.